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Luz Portilla
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Julio 10, 2019

Los Bragg y el Premio Nobel
Publicado: Julio 10, 2019

William Henry Bragg nació el 2 de julio de 1862 en Cumberland, Inglaterra. Su padre era capitán naval; su madre murió cuando él tenía apenas siete y era el mayor de tres hermanos.

A partir de entonces vivió con su tío, también llamado William, un químico que tenía una farmacia y fue una importante influencia en la vida del joven.

Entró a la Universidad de Cambridge en 1881, siguiendo su obsesión por las matemáticas. Era un joven solitario y se describía a sí mismo como “poco aventurero, tímido e ignorante”.

Amaba la vida universitaria. Después de terminar sus estudios de Matemáticas, volvió su atención a la física y trabajó en el Laboratorio Cavendish.

A los 23 años obtuvo el puesto de profesor de Matemáticas y Física en la Universidad de Adelaide. Tres semanas después, se embarcó rumbo a Australia.

Bragg hizo amistad con la familia de Charles Todd, astrónomo del Gobierno, superintendente de Telégrafos y posteriormente administrador general de Correos.

Se enamoró de su hija Gwendoline. Él tenía 26 años y ella 18. Se casaron en 1889 y su hijo, William Lawrence, nació nueve meses después. Fue un matrimonio feliz.

Su segundo hijo fue Robert Charles, un niño soñador y tranquilo, que prefería las actividades solitarias, como recoger conchas durante las vacaciones en la playa. Descubrió un nuevo tipo de pulpo, que fue nombrado Sepia Braggii en su honor.

Bragg era uno de los profesores favoritos en la Universidad de Adelaide. Estaba siempre ocupado con la enseñanza, la administración, la reforma educacional y la vida familiar. Jugaba lacrosse, tenis y golf, participaba en las actividades de la iglesia y obtuvo una licencia para predicar.

Era un conferencista popular y su público lo adoraba. Explicaba las nuevas ideas científicas para que todos entendieran, usando un lenguaje simple y entretenidas demostraciones.

Fue un tiempo muy feliz para su joven familia. En 1897 llevó a su esposa Gwendoline a Egipto e Italia; fueron alcanzados por sus hijos en Francia y viajaron a Inglaterra, donde conocieron a sus parientes y renovó algunos contactos científicos.

Al iniciar el nuevo siglo, William Henry Bragg tenía 38 años y llevaba 15 en Australia. Había estudiado y explicado los nuevos descubrimientos, además de repetir sus experimentos.

Siguió con interés el descubrimiento de Röntgen de los rayos X y demostró su poder en conferencias, Sin embargo, aún no había iniciado una investigación propia.

En 1904 fue nombrado presidente de la Sección de Física de la Asociación Australiana para el Avance de la Ciencia, lo que lo llevó a dar los primeros pasos hacia su propio programa de investigación.

Decidió hablar de los recientes descubrimientos sobre la radioactividad de Marie Curie. Mientras leía los papeles de la científica, vio una interpretación de resultados que ella no había sugerido. En Nueva Zelanda obtuvo fondos para investigar su teoría y, finalmente, se convirtió en un investigador.

Comenzó a escribirle a Ernest Rutherford, a quien había conocido años antes en Adelaide, para solicitarle consejo y discutir sus resultados.

Aunque las cartas se tardaban tres meses en llegar, Rutherford le brindó todo su apoyo y una gran amistad. Ambos siguieron en contacto durante años.

William Henry Bragg fue nombrado Miembro de la Real Sociedad y en 1909, a los 47 años, de mala gana empacó y dejó a su adorada Adelaide por una posición en la Universidad de Leeds, Inglaterra, que le permitiría proseguir sus investigaciones.

Había nacido su hija Gwendoline, 17 años menor que Lawrence, quien comenzó a estudiar en la Universidad de Adelaide a los 15 años y acababa de graduarse como el primero de su clase.

El joven se inscribió en la Universidad de Cambridge para estudiar Matemáticas, aunque durante su segundo año su padre lo animó a cambiarlas por la Física.

La familia no estaba acostumbrada al frío de la gris Inglaterra, ni a su pobreza, suciedad y humo. Además, la iglesia, que había sido una fuente de alegría en Adelaide, era mucho más rígida y severa. Su incomprensión hacia el punto de vista científico le dolió a Bragg, quien cada vez se sintió más alejado de la religión organizada.

Fue difícil adaptarse a la vida universitaria. En Adelaide había sido el único físico eminente y contaba con un público incondicional. En Leeds ya no era el centro de atención; tenía que ajustarse a reglas, jerarquías y tradiciones. Sus conferencias salían mal y Bragg perdió su confianza.

Durante tres años, su investigación se detuvo, pero se aferró a su teoría corpuscular de los rayos X, afirmando que eran partículas, no ondas. Se involucró en un debate público con el físico y futuro Premio Nobel Charles Glover Barkla, quien defendía el punto de vista opuesto.

Su hijo Lawrence se graduó de la Universidad de Cambridge en 1912, con honores. Se quedó a trabajar en el Laboratorio Cavendish de dicha universidad.

Durante el verano, conversó acerca de los rayos X y los cristales con su padre. En el otoño, empezó a investigar los patrones van Laue de Rayos X, que lo llevaron a resolver el polémico enigma.

Lawrence identificó que los rayos X eran explicados como ondas, pero también como partículas y a partir de este descubrimiento desarrolló la Ley de Bragg. Publicó su primer trabajo en 1912.

Comenzaron a trabajar juntos y publicaron el libro Los rayos X y la estructura del cristal en 1915. Mostraron que los cristales del cloruro de sodio o sal común no contienen moléculas de este compuesto, sino iones de sodio y cloro con regularidad geométrica.

Este descubrimiento revolucionó la química teórica. Lawrence analizó las disposiciones de los átomos de los cristales y su padre diseñó un espectrómetro de rayos X.

Sus habilidades eran complementarias y su colaboración más dramática fue la determinación de la estructura del diamante. Crearon una nueva ciencia, la cristalografía de rayos X. Fue una época maravillosa para ambos.

William dejó la Universidad de Leeds en 1915 para convertirse en profesor de Física en el Colegio Universitario de Londres. Durante la Primera Guerra Mundial se encargó de la investigación sobre detección de sonidos bajo el agua, para localizar submarinos.

Lawrence fue consejero técnico en alcance de sonido en la Sección de Mapas. Su hermano menor Robert Charles fue muerto en acción, una gran tragedia para la familia Bragg.

Mientras cumplía con sus deberes militares en Francia, William Lawrence Bragg supo que él y su padre William Henry Bragg habían obtenido el Premio Nobel de Física 1915, “por sus servicios en el análisis de la estructura del cristal mediante los Rayos X”. A los 25 años, Lawrence se convirtió en el ganador más joven.

Tristemente, el público no le dio crédito al joven por sus contribuciones a los descubrimientos de ambos. Lawrence sentía que todos los triunfos pasaban a su padre por ser mayor.

Este trataba de remediar la situación, señalando siempre las ideas de su hijo. Como muchos de sus trabajos había sido publicados conjuntamente, la situación era difícil.

El disgusto se prolongó durante muchos años. Después de la guerra, la colaboración entre padre e hijo terminó, pero era natural que sus trabajos continuaran superponiéndose.

Decidieron dedicarse a áreas separadas de la cristalografía de rayos X. Lawrence se enfocaría a los compuestos inorgánicos, metales y silicatos; William a los compuestos orgánicos.

En 1919 Lawrence fue nombrado profesor de Física de la Universidad de Victoria en Manchester, donde permaneció 18 años. Se casó con Alice Grace Hopkinson, con quien tuvo cuatro hijos.

William Henry Bragg fue nombrado caballero en 1920, a los 58 años. En 1929 murió su querida esposa Gwendoline. Dos años después recibió la Orden al Mérito y posteriormente fue presidente de la Real Sociedad, de 1935 a 1940. Recibió muchos reconocimientos durante su larga carrera.

A Sir William Bragg le preocupaba que su hijo Lawrence viviera a su sombra y se sintió mejor cuando este también fue nombrado caballero en 1941, a los 51 años.

Al viejo investigador le dio gran alegría el merecido aunque tardío nombramiento. Sir William Bragg murió el 10 de marzo de 1942, a la edad de 79 años.

Después de la Segunda Guerra Mundial, Sir Lawrence Bragg fue el primer presidente de la Unión Internacional de Cristalografía. Eficiente organizador, era querido y respetado por sus colegas. Como su padre, estaba preocupado por la educación científica y ofrecía regularmente conferencias para niños.

Dirigió sus investigaciones a otros campos, como la estructura de los silicatos, la metalurgia y la química de las proteínas. En 1954 estableció un equipo de investigadores independientes en el Instituto Real para estudiar problemas de proteínas y encargarse del análisis de la estructura de sus moléculas con rayos X.

Sir Lawrence Bragg también fue director del Laboratorio Nacional de Física y profesor Cavendish de Física Experimental, entre otros destacados puestos académicos. Recibió varios reconocimientos por su labor científica y murió en 1971, a los 81 años.

Investigación y guión: Conti González Báez