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Luz Portilla
Luz Portilla
Octubre 28, 2019

Alekséi Leónov, el primer caminante espacial
Publicado: Octubre 28, 2019

Alekséi Leónov fue uno de los primeros 20 pilotos de la Fuerza Aérea Soviética en entrenarse como cosmonautas en 1960. En 1965, fue la primera persona en salir de una nave espacial y caminar en el espacio, una experiencia que casi terminó en tragedia. Ese momento, crucial para la exploración espacial, demostró que futuras tripulaciones podrían salir de su cápsula para realizar experimentos y reparaciones. 

Diez años después, en 1975, comandó el primer encuentro entre una nave espacial soviética y una estadounidense. Al final de su segunda misión espacial, había registrado un total de 7 días y 32 minutos lejos del planeta Tierra. 

Leónov también fue un artista talentoso, conocido por sus pinturas de escenas espaciales. El pionero espacial murió a los 85 años el 11 de octubre de 2019. Es recordado con cariño por astronautas, cosmonautas y entusiastas del espacio en todo el mundo. 

Alekséi Arjípovich Leónov nació en la remota aldea de Listvyanka, en lo que ahora es Irkutsk, Rusia, el 30 de mayo de 1934. Fue el octavo de nueve hijos de Yevdokia y Arkhip Alxeievich Leónov. 

Antes de que Alekséi naciera, su abuelo había sido exiliado a Siberia por participar en la revolución de 1905 durante el régimen zarista. La agitación política en la región dificultó la vida familiar. Cuando tenía unos tres años, su padre fue arrestado por sus creencias políticas. 

Su madre se vio obligada a trasladar a la familia con su hermana, a cientos de kilómetros de distancia. Su padre finalmente fue liberado y compensado por su encarcelamiento injusto, así que pudo reunirse con la familia en Kemerovo. 

Desde muy temprana edad, Alekséi Leónov desarrolló gran talento y amor por el arte; pudo ganar un poco de dinero vendiendo su trabajo, pero no estaba interesado en hacer de eso su carrera. Cuando tenía seis años, conoció a un piloto soviético que le causó una fuerte impresión y se propuso convertirse en piloto. 

“Recuerdo lo elegante que lucía con su uniforme azul oscuro con una camisa blanca como la nieve, corbata azul marino y cinturones de cuero cruzados que abarcaban su amplio pecho”, recordó Leónov, según El primer equipo soviético de cosmonautas: sus vidas y legados. Su hermano mayor, Pyotr, era estudiante de aviación y fomentó el interés del pequeño en volar. 

En 1948, su familia se mudó a Kaliningrado, en la Prusia Oriental ocupada por los soviéticos. Leonov terminó la secundaria en 1953 y, poco después, se matriculó en la escuela de aviación. 

En mayo de 1955, realizó su primer vuelo en solitario. Luego se inscribió en un programa de entrenamiento para convertirse en piloto de combate, mientras tomaba clases de arte. 

Se graduó como teniente en la Escuela de Pilotos de la Fuerza Aérea Superior Chuguev en 1957 y se desempeñó como piloto de combate en tres unidades militares, la última con base en Alemania. Un día antes de partir para ese país, en 1959, se casó con la maestra Svetlana Pavlovna. 

Meses más tarde, Leonov fue seleccionado para el primer programa de entrenamiento de cosmonautas. Entonces, había registrado 278 horas de vuelo y completado 115 saltos en paracaídas, lo que le valió el título de Instructor de las Fuerzas Aéreas Militares para el entrenamiento de paracaidistas. 

La capacidad de saltar de un avión y sobrevivir era un requisito vital para el programa, ya que los cosmonautas no aterrizarían en su nave espacial, sino que serían expulsados automáticamente al acercarse al suelo cuando regresaran a la Tierra. 

En 1960, Alekséi Leónov se convirtió en el cosmonauta 11 de un grupo de 20; comenzaron a entrenar con el programa espacial soviético, entonces de alto secreto. “La capacitación fue difícil, ya que no existía ningún programa que preparara a las personas para esta tarea”, escribió Leonov. 

El 18 de marzo de 1965, salió de la Tierra en su primer vuelo al espacio con la misión Voskhod 2. Sirvió como piloto para el vuelo de 26 horas, comandado por Pavel Beyayev. 

Noventa minutos después del lanzamiento, Leónov dejó la relativa seguridad de su nave espacial y se convirtió en la primera persona en flotar libremente en la vasta y silenciosa extensión del espacio. 

“Estaba tan tranquilo, que incluso podía escuchar el latido de mi corazón”, comentó el cosmonauta sobre su caminata espacial. “Estaba rodeado de estrellas y flotaba sin mucho control. Nunca olvidaré el momento. También sentí un increíble sentido de responsabilidad”. 

Su hito casi se convirtió en tragedia, cuando intentó volver a entrar en la cápsula. La diferencia de presión entre el aire en su traje espacial y el vacío del espacio expandió su traje y lo hizo tan rígido, que no podía mover los dedos. 

Leónov tomó la arriesgada decisión de abrir una válvula en su traje para liberar algo del aire y eso le permitió ser lo suficientemente móvil como para maniobrar la escotilla exterior de la nave espacial. Volvió a entrar a la cápsula, sano y salvo, unos 12 minutos después de haber salido. 

Al regresar a la Tierra, la computadora a bordo de la nave no funcionó correctamente y la tripulación de dos hombres aterrizó 965 kilómetros fuera de curso, en un área remota de los Montes Urales. Las autoridades tardaron dos días en encontrar y rescatar a los cosmonautas varados. Por supuesto, la verdadera historia de la misión se dio a conocer años después. 

Alekséi Leónov recibió el premio Héroe de la Unión Soviética por su logro y se convirtió en comandante adjunto del equipo de cosmonautas. 

En 1975, comandó la misión Soyuz 19 y participó en el primer encuentro entre una nave espacial soviética y estadounidense, la misión Apolo-Soyuz. Se preparó a conciencia para esta histórica misión binacional de prueba; aprendió inglés y visitó el Centro Espacial Kennedy en Houston tres veces. 

Una vez que la Apolo se conectó con la Soyuz, las tripulaciones estadounidenses y soviéticas pudieron moverse de una nave espacial a otra. Leonov pasó 5 horas y 43 minutos en el lado estadounidense. Después de 44 horas de estar acopladas, las dos naves se separaron y luego completaron una segunda prueba de acoplamiento exitosa, que duró 3 horas. 

La Soyuz 19 aterrizó el 21 de julio de 1975 y marcó el final del tiempo de Leónov en el espacio. Fue galardonado con un segundo premio Héroe de la Unión Soviética por la misión. 

Sirvió como comandante del programa de cosmonautas de 1976 a 1982 y fue subdirector del Centro de Entrenamiento de Cosmonautas Yuri Gagarin. Se retiró en 1991, con el rango de mayor general en la Fuerza Aérea Soviética. Tras su jubilación, Leónov fue presidente de una corporación de inversión en Moscú y continuó su trabajo como artista plástico. 

En su honor, el cráter Leónov, al otro lado de la Luna, lleva su nombre. También una nave espacial en la novela 2010: Odisea Dos de Arthur C. Clarke, que luego fue llevada al cine. En 2017, fue retratado en el largometraje ruso Tiempo de pioneros (también conocido como Caminata espacial), sobre la misión Voskhod 2. 

En 2004, Leónov fue coautor de la autobiografía conjunta Dos lados de la Luna: Nuestra historia de la carrera espacial durante la Guerra Fría con el astronauta del Apolo 15 David Scott, de los privilegiados que caminó en la Luna. 

Leónov cumplió 85 años el pasado 30 de mayo, un día después de que los cosmonautas Oleg Kononenko y Alexey Ovchinin realizaron una caminata espacial, mucho más larga y rutinaria que su primera incursión en el espacio de 12 minutos. Kononenko y Ovchinin decoraron sus trajes espaciales para honrar al héroe ruso. 

Alekséi Leónov murió el 11 de octubre de 2019. Le sobreviven su esposa Svetlana Dozenko, su hija Oksana y dos nietossu otra hijaViktoriamurió en 1996. 

Roscosmos declaró: “Uno de los primeros cosmonautas de la era espacial mundial, dedicado por siempre a su país y su trabajo, se inscribió en letras doradas en la historia mundial del espacio. Con Alexei Arkhipovich, toda una era ha pasado”. 

El héroe cosmonauta murió mientras dos astronautas de la NASA, Christina Koch y Andrew Morgan, trabajaban afuera de la Estación Espacial Internacional, en la segunda de las cinco caminatas espaciales para reemplazar las viejas baterías de paneles solares. 

El comandante Luca Parmitano de la Agencia Espacial Europea, comentó: “Este es un día agridulce para todos nosotros en la Estación Espacial Internacional”. 

La NASA expresó: “Nos entristece la pérdida del legendario cosmonauta de Roscosmos Alexei Leonov, quien se convirtió en el primer humano en caminar en el espacio el 18 de marzo de 1965. Su aventura en el vacío del espacio comenzó la historia de la actividad extravehicular, que hace posible el mantenimiento de la estación espacial actual”. 

Que descanse en paz el cosmonauta y artista Alekséi Arjípovich Leónov, héroe de la exploración espacial, promotor de la colaboración internacional e incansable divulgador de la ciencia. 

Investigación y guion: Conti González Báez