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Luz Portilla
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Noviembre 6, 2019

Edwin Powell Hubble, el padre del cosmos
Publicado: Noviembre 6, 2019

Hubble es considerado el más grande astrónomo del siglo XX, ya que revolucionó nuestro conocimiento del tamaño, estructura y propiedades del universo. 

Edwin Powell Hubble nació durante una visita que sus padres, Virginia Lee James y John Powell Hubble, hicieran a sus abuelos en Marshfield, Missouri, el 20 de noviembre de 1889. 

La familia vivía en Chicago. Desde niño, Edwin disfrutó de las novelas de Julio Verne y Henry Rider Haggard, siendo su favorita Las minas del rey Salomón. 

Cuando tenía doce años, su abuelo, con quien mantenía una constante correspondencia, le pidió información sobre el planeta Marte. La respuesta del pequeño Edwin fue tan satisfactoria, que mandó imprimir su carta en un periódico local. 

El joven ganó sus primeros dólares repartiendo periódicos por las mañanas. En la escuela destacó en los deportes; jugó futbol americano y compitió en pruebas atléticas de pista, rompiendo el récord estatal de salto de altura. 

Tras graduarse en el Instituto Wheaton, el director le informó que había obtenido una beca para la Universidad de Chicago. Por error, también fue ofrecida a otro estudiante; la suma total fue dividida y Edwin tuvo que poner el resto. 

Costeó sus estudios dando clases particulares, trabajando en los veranos como asistente del laboratorio de Robert Millikan y, en su último año, a través de una beca de Física. 

En 1910, Hubble recibió su título de Ciencias en la Universidad de Chicago y fue distinguido con una mención en Deportes por su participación en atletismo, boxeo y básquetbol. 

Ganó la beca Rhodes,  para estudiar una Maestría en Derecho en el Queens College de Oxford, Inglaterra. Jugó con uno de los primeros equipos de béisbol de las islas británicas y boxeó contra el campeón francés George Carpentier. 

Su área de estudio cambió, debido a que había prometido a su padre moribundo estudiar Leyes en vez de Ciencias. En Oxford, también tomó cursos de Literatura y Español. 

Al regresar a los Estados Unidos, obtuvo su licencia para ejercer como abogado. Trabajó sin mucho entusiasmo durante un año en Louisville, Kentucky y dio clases de Español en una preparatoria. 

Sin embargo, Hubble extrañaba las Ciencias y decidió cambiar las Leyes por la Astronomía, convencido de que su estudio le daría más satisfacciones, aunque no lograra destacar. 

En 1914 regresó a la Universidad de Chicago con una meta clara, su doctorado en Astronomía, realizando sus prácticas como ayudante en el observatorio de esa institución. 

Tras finalizar su tesis doctoral a comienzos de 1917, fue invitado por el astrónomo George Ellery Hale, fundador y director del prestigiado Observatorio del Monte Wilson, en Pasadena, California, a unirse a su equipo. 

Aunque era una gran oportunidad, llegó justo cuando iniciaba la Primera Guerra Mundial. Tras permanecer despierto toda la noche terminando su tesis y realizar el examen oral, a la mañana siguiente, Hubble se alistó en la infantería y telegrafió a Hale, declinando su invitación porque se iba a la guerra. 

Hubble fue nombrado capitán de infantería y llegó a ser mayor. Sirvió como oficial de campo en Francia y volvió a Estados Unidos en el verano de 1919. Partió de inmediato al Observatorio del Monte Wilson, donde se presentó a trabajar con su uniforme militar. 

Tras muchas noches frías en el Telescopio Hooker de 2.5 metros, entonces el mejor del mundo, descubrió que la Nebulosa de Andrómeda está a una distancia de casi un millón de años luz de la Tierra, fuera de la Vía Láctea, ensanchando en varios órdenes de magnitud el tamaño atribuido al universo. 

Entonces, la mayoría de sus colegas creían que la Vía Láctea era todo el cosmos, con una extensión de unos cientos de años luz. Hubble se dio cuenta de que es tan solo una de millones de galaxias o nebulosas, como él prefería llamarlas, en el universo. 

De facciones duras, Edwin Hubble era muy atractivo: alto, elegante y atlético. A los 35 años se casó con Grace Burke y continuó investigando las nebulosas, clasificándolas y estudiando las características de sus estrellas. 

Observó que en algunos casos su luz era más roja, lo que indicaba que se movían, alejándose del observador. La importancia de su descubrimiento fue enorme, al permitir la confirmación de la Teoría de la Relatividad de Einstein, de la que se deduce que el universo sigue un proceso de expansión, a partir de un estado de infinita concentración y cuyo punto inicial conocemos como Big Bang o Gran Estallido, ocurrido hace miles de millones de años. Así nació la moderna ciencia de la Cosmología. 

El hallazgo permitió a Albert Einstein corregir su planteamiento de las ecuaciones relativistas, ya que los astrónomos le habían dicho que un universo en expansión era imposible. Por lo tanto, agregó un factor extra para ajustarlas. 

Einstein reconoció que hacerles caso había sido “el peor error de su vida”, porque sus instintos habían sido correctos. En 1931, el físico viajó al Observatorio del Monte Wilson para agradecerle personalmente a Hubble haberlo sacado de su desatino, abandonando para siempre el concepto de un universo inmóvil. 

Los triunfos astronómicos de Hubble le dieron múltiples reconocimientos científicos en todo el mundo y lo convirtieron en el consentido de Hollywood durante los años 30 y 40. 

Fue confidente de Aldous Huxley y amigo de Charlie Chaplin, Helen Hayes y William Randolph Hearst, entre otras personalidades de su tiempo. 

Trabajó en el Observatorio del Monte Wilson hasta el verano de 1942, cuando realizó nuevas labores militares en el campo de pruebas de Aberdeen, como jefe de balística. Por su valioso servicio a su país durante la Segunda Guerra Mundial, fue condecorado con la Medalla al Mérito. 

Tras el conflicto bélico, volvió al observatorio, donde su búsqueda llevada a cabo entre las dos guerras mundiales había dejado clara la necesidad de un telescopio mayor. 

Él había colaborado en el diseño del telescopio de 5 metros, obra póstuma de Hale, que sería el mayor del mundo durante cuatro décadas y servido en el comité supervisor para la construcción del nuevo Observatorio de Monte Palomar, donde fue instalado. 

El astrónomo tuvo el honor de ser el primero en usar el nuevo Telescopio Hale, pero pudo trabajar poco; sufrió un ataque al corazón, del cual no se recuperó lo suficiente para pasar las noches en ese frío ambiente. 

El único reconocimiento que no obtuvo fue el Premio Nobel. No había uno para Astronomía y cuando el Comité Nobel decidió considerarla como una rama de la Física, fue demasiado tarde. 

Edwin Powell Hubble estaba a punto de ganar el famoso premio cuando murió de una trombosis cerebral, el 28 de septiembre de 1953, a los 63 años, en San Marino, California. Como sabemos, el Nobel no puede ser otorgado de manera póstuma. 

En su honor fue bautizado el poderoso Telescopio Espacial Hubble, colocado en órbita en 1990, que ha obtenido las imágenes más extraordinarias jamás vistas de galaxias distantes. 

Según Edwin Powell Hubble: “Equipado con sus cinco sentidos, el Hombre explora el universo que lo rodea y llama a la aventura ciencia”. 

Investigación y guion: Conti González Báez