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BLOG: Siempre Contigo
Raquel Levinstein
Raquel Levinstein
Especialista en Psicología Cuántica y del Espíritu
Mayo 12, 2017

Se me olvidó
Publicado: Mayo 12, 2017

“Se me olvidó”. Se me olvidó lo bueno que has hecho tú por mí. De una pincelada borré, no sólo tus buenas intenciones, sino tu compañía, tu tiempo dedicado; incluso las cosas materiales que has compartido conmigo. “Se me olvidó”. Se me olvidó que tú también has hecho tu esfuerzo, tu mejor intento; y siempre me entrono en el primer lugar. Y lo más grave, se me olvidan mis errores, mis brotes de ira, mis críticas y condenas, mi demanda de atención. Se me olvidan mis fallas, y con eso abro una pantalla enorme para ver tus fallas, criticar tus errores, ridiculizar tus caídas y ver tus culpas, y si no las hay, las invento; ¡no faltaba más!; porque se me olvidó que, perfecto sólo Dios, y que como decía un gran filosofo: “Que hable de sí mismo quien no tenga quien hable de él”.

Y entonces me entrono en el lugar más alto, hablo de mis logros, mi sacrificio, mis trabajos, mis esfuerzos; se me olvidan los tuyos, los tuyos no cuentan para nada. El error lo hago enorme; tu ausencia de un momento, de un día, borra la compañía de toda una vida; incluso tu entrega, tu cariño, de una pincelada se me olvida también. Y ése “se me olvidó”, se llama: egoísmo, soberbia, ingratitud, inconsciencia que genera soledad, enfermedades, carencia, sufrimiento.

Claro que para evitar confrontar mi responsabilidad busco pretextos y encuentro “culpables”; por los hijos ingratos, las actitudes nefastas en los demás. Me siento incapaz de reconocer, aunque sea por una sola vez, mis errores, mis brotes de ira, mis abusos, mi inconsciencia, mi deshonestidad.

“Se me olvidó”. Te reclamo que no me llames y se me olvidó que yo puedo llamarte también; se me olvidó que tú tienes problemas, que, a veces, también enfrentas enfermedad, tristeza o soledad; se me olvida que eres humano como yo. Pero sólo yo merezco atención, tiempo y cariño. Los demás, por favor, los demás no. Y para evitar el baño de culpa, justifico: “No te llamo, porque me ven feo, porque en tu casa me ven mal, porque no vaya a despertarte”, y con eso visto mi egoísmo, mi ingratitud con justificación de inconsciencia.

“Se me olvidó”. ¿Qué se te olvidó a ti?: tu responsabilidad, tu falta de compromiso, tu gratitud frente a la vida. Tener un poquito de memoria, de memoria que te hace consciente, te pone de pie frente a la vida, te pone cara a cara con Dios.

Atrévete, atrévete a tener memoria de lo bueno que te ha dado la vida, de lo que te regala Dios con cada amanecer, de los pocos o muchos intentos de los demás para darte un poquito de sí mismos. Cuesta trabajo agradecer, cuesta trabajo darte cuenta de que no eres el único y, mucho menos, el mejor. Espero que con esta reflexión te vayas dando cuenta de que formas parte de un Proyecto Divino, en el cual no hay parches ni sobrantes; no existe lo grande ni lo pequeño, para el Plan de Dios todos somos importantes ante los ojos del Creador. Así que acepta que el “se me olvidó” es excusa, pretexto, que intenta borrar todo de una pincelada; es ingratitud, inconsciencia, soberbia, egoísmo y genera sufrimiento, soledad, tristeza y desolación.

Con esta sensación de saber que tienes una herramienta más para ser feliz, si tú lo deseas, da gracias en silencio.

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