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BLOG: Siempre Contigo
Raquel Levinstein
Raquel Levinstein

Especialista en Psicología Cuántica y del Espíritu

Febrero 6, 2017

Lo que no quería
Publicado: Febrero 6, 2017

Lo que no quería, aquello que un día fracturó mi alma, que me robó la niñez. Lo repito contigo, que tanto amo, contigo que eres mi razón. Ya no me pregunto ¿por qué?, porque no hay respuesta; por más que la busco, por más que la pido. No entiendo por qué repito una y otra vez lo que un día juré ¡con toda mi alma!, que jamás iba a vivir. No sé por qué a mi vida llega el infierno repetido: la persona o las circunstancias que me recuerdan lo que más me dañó. Ésta no es forma de vivir; parece que Dios la trae conmigo, parece que no tengo suerte y que no hay camino, camino para mí. Tal parece que aquello que odio, que detesto, me llueve y llega a raudales a mi vida.

Todo esto me recuerda la frase que escuché tantas veces en mi infancia, y creo que incluso la escuché ayer. “Aquello que no puedes ver, en tu casa lo has de tener”. ¿Pues con qué Dios trato?: cruel, vengativo. ¿Qué cosa tan grave pude haber hecho para que me castigues así? Te diviertes con mi dolor, te divierte mi tristeza. ¿Qué pasa? Que alguien me dé una razón, una explicación. Ya no quiero pelearme contigo; me siento mal cuando lo hago, pero no sé a donde voltear; ya no quiero repetir en mi vida lo que ya, ya no quiero vivir. Y hoy que reflexiono en ello vienen recuerdos de antaño, de un ayer distante que parece hoy, cuando, era apenas un niño, una niña inocente, alguien. Hoy lo sé, alguien inconsciente me robó la niñez y con ese robo se llevó mis sueños y mi fuerza, se llevó mi camino y mi libertad. Me sentenció a repetir día con día, de una manera o de otra, la sensación que experimenté en aquel ayer.

Pero qué tranquilidad percibo cuando me doy cuenta que no es Dios quien me castiga o me sentencia; son recuerdos que no había enfrentado, es un ayer que contamina mi hoy. Es un niño, una niña que vive en mi alma y que clama por ser libre, que pide solamente una migajita, una migajita de amor. Hoy entiendo por qué he realizado todo esto, poniéndome de tapete que todos pisan. Hay un niño, una niña que quiere ser buena, que quiere ser importante, aun sacrificando sus sueños, para que alguien le diga: “Te quiero”. Para que alguien esté junto a ella.

Pero, sabes mi niño, mi niña, esto se acabó. Ven a mis brazos, ven a mi corazón. Te quiero decir mil veces que te quiero, que te amo, que eres importante, y cuando tenga ganas de gritar o golpear, voy a abrazarte primero para decirte: Ya no tienes que estar enojado, enojada; hoy te digo te amo, y mira, en mis palabras puedes escuchar y sentir el amor de Dios. Ahí estaba el secreto, enfrentar mi ayer, abrazar a mi niño, a mi niña interior y decirle mil veces te amo, para ver cómo se acomoda el alma y dejar de vivir lo que ya no quiero vivir. En mí están los recursos; en mí, la posibilidad de transformar mi vida y vivir lo que quiero vivir.

Un secreto guardado en lo más profundo de mi corazón era el miedo que me impedía voltear hacia el ayer, era la necesidad del alma que repetía una y otra vez lo que ya no quería vivir, simplemente para enfrentarlo, para hacerlo consciente, para perdonar, perdonarme. Sentir la presencia  de Dios y comenzar a ser libre; comenzar a volar.

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